Actividades del Colegio

Graduación 4° ESO

La llegada de los últimos días de junio, no sólo supone la despedida de la primera mitad del año, para nosotros también es el momento de despedirse de nuestros chicos que culminan con éxito su primera gran etapa académica.

Nuestro Colegio Santa Rita tuvo su despedida de sus chicos/as de 4° ESO el lunes, en una tarde emotiva, llena de recuerdos, alegrías y penas. Más que una graduación, fue un acto académico de despedida de los alumnos que culminaban sus 13 años de estancia en el colegio. Una parte de ellos con graduación de enseñanza secundaria obligatoria. 

Un acto entrañable y lleno de emoción compartida por padres, profesores, alumnos, religiosos y amigos invitados. Compartimos con alegría y emotividad las bonitas palabras que nuestro director Miguel dedicó a nuestros chicos en su día tan especial.

DISCURSO GRADUACIÓN 4º ESO CURSO 2018/2019

Buenas tardes familias, profes y sobre todo buenas tardes chicas y chicos de 4º.

Reconozco que el discurso de este año me va a costar. Sé que hablo como director, pero no puedo olvidar que fui tutor vuestro hace 6 años, 6 años… y como le decía a alguna de vosotras, fuisteis uno de los mejores grupos que he tenido. Fueron dos años muy buenos, de cariños, trabajo y muchos muchos abrazos, “Miguel, ¿puedo ir a darte un abrazo?” “Pero si estamos en medio de un examen!!!” “Ah vale entonces voy”.

Lo siento, pero no me puedo olvidar de Gema, madre de Alba y de Manuel, padre de Irene, vaya ejemplo fuisteis vosotras y vuestras familias para todos los que os rodeamos… Me tocó, entre comillas, estar pendiente de ti Irene, pero no hizo falta, pasaban los días y tú seguías con esa sonrisa que siempre te acompaña, y estoy seguro que nunca perderás.

Y tampoco me puedo olvidar de que al mes de terminar con vosotros nació Elena, mi hija, cuyos primeros regalitos fueron los vuestros, los que me hicisteis en los últimos días de curso.

No quiero hacerlo, para no emocionarme, pero si os mirase a cada uno de vosotros, seguro que me vendría algún recuerdo maravilloso de vuestro paso por el colegio, y ahora fijaros, estáis ahí sentados para iros ya del colegio.

Os tengo que reconocer que, al igual que mis compañeros, a estas alturas del curso estoy agotado, y no soy capaz de parar un poco y disfrutar de lo que me rodea. Y el otro día, por la madre de un amigo, fuimos a un funeral y durante la misa, y mal hecho, estaba distraído pensando en todo lo que tenía que hacer en el cole, pero durante la homilía el sacerdote dijo algo que pensé que era únicamente para mí. Dijo que cada uno de nosotros somos semillas de trigo, que para poder dar fruto debemos morir, darnos a los demás.

Hay situaciones, sobre las cuales la parábola del grano de trigo arroja una luz tranquilizadora. Tienes un proyecto que es muy importante para tí; por el que te has dado, por el que has trabajado, de hecho se había convertido en objetivo principal, y en poco tiempo, lo ves como caído en tierra y muerto. Has fracasado; o tal vez se te ha privado de él y se ha confiado a otros que recogen sus frutos.

En esos momentos, toca acordarse del grano de trigo y esperar. Nuestros mejores proyectos y afectos deben pasar por esta fase de aparente oscuridad para renacer llenos de frutos.

Vosotros sois nuestros frutos, sois por lo que nos hemos sacrificado, por lo que venimos todas las mañanas, a pesar de nuestras legañas, enfados, cansancios. Muchas veces pensamos que todo ese trabajo ha sido en balde, pero sabemos que no es así, que por mucha adolescencia que tengáis, os lleváis nuestras enseñanzas, nuestro cariño y que hemos sido pilar importante en vuestras vidas.

Siempre que voy a la graduación de los de la ESO, y os veo tan guapos y grandes, me viene la idea de que, ahora tan independientes, los profes les hemos curado heridas, les hemos hecho reir, les hemos regañado, a alguno incluso les hemos cambiado la ropa por algún escape…., nos habéis contado vuestros problemas importantes, y un largo etcétera que forma parte de la vida de nuestro colegio.

Habéis pasado muchos años con nosotros, y en esos años pasa de todo, cosas buenas y otras no tan buenas. Pero incluso de estas, esperamos que hayáis aprendido. Y también esperamos que cuando pongáis en la balanza todo lo pasado, gane con diferencia los buenos recuerdos.

Aun siendo el último día, me gustaría mandaros deberes, me gustaría deciros y transmitiros lo que queremos de vosotros.

Queremos que seáis conscientes de que la vida no es fácil, que nadie regala nada, pero que con trabajo, sacrificio y constancia podréis conseguir muchas cosas de las que os propongáis.

Queremos que algún día vengáis a vernos y nos digáis que sois dueños de vuestras vidas, que sois íntegros, que a pesar de las caídas os habéis podido levantar, y por encima de todo que sois maravillosos y que os encanta vuestra vida.

Creedme, es estos tiempos, ser dueño de uno mismo, sin depender de nada, ni de los likes, ni de las marcas que nos quieren imponer, es muy complicado, es casi ir contracorriente. Para ello, os habéis formado y debéis seguir haciéndolo, en los estudios y en lo personal.

En vuestra siguiente etapa vendrán momentos duros, pero sabed que sois capaces de todo, de absolutamente todo, y que por muy mal que veáis las situaciones, tenéis a mucha gente que os quiere y estarán dispuestos a ponerse a vuestro lado para guiaros de la mejor manera posible. A esa gente la tenéis aquí delante, vuestros profes, y allí detrás, vuestras familias. Esa gente tan rara, las que están sentadas en esos bancos de atrás, esas con las que convivís, no os van a fallar nunca, hagáis lo que hagáis os seguirán amando.

Familias, hace tiempo escuché la expresión de “Padres alfareros”, me encantó, porque me vino a la imagen un trozo de arcilla sin forma alguna, que poquito a poquito, con errores y aciertos y de manera sutil, unas manos, las vuestras y las nuestras unidas, vamos trabajando para llegar a dar forma, a conseguir lo mejor de cada uno de vuestros hijos.

Y antes de que me ponga más sentimental, ahora sí que ya termino agradeciendo vuestra presencia y atención a las familias, profes y sobre todo, a nuestros niños y niñas. Os queremos mogollón.

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